¿TUKUPA HUAGANÁN?

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¿TUKUPA HUAGANÁN?

 

Julio R. Villanueva Sotomayor

 

El búho, ahí donde lo dejé,

ya no existe. Ni el saúco ni el aliso.

El mirador, de donde veía la ciudad,

ya no existe, se ha ocultado.

 

Escucho su chucheo

en un cercano eucalipto,

alzo la mirada

pero no está.

 

La tarde violeta se pinta

y el viento frío se avecina

pero el búho sigue ausente;

cada vez más lejos. Lo dejo para siempre.

 

Era el búho de Tukupa Huaganán

la excelsa figura de mis miedos

por su porte inmóvil

y sus inexpresivos ojos.

 

Su grito, agudo aullido,

llegaba a mis sentidos

como un profundo lamento

dando gusto a mis sobresaltos.

 

Una noche, de estrellas titilantes,

sentí un ligero zumbido,

alcé la mirada y se dibujaron

unas enormes alas.

 

Pasó el búho, sin decirme: “Hola”,

iba apurado, tras su presa.

Encendí mi linterna

y vi que un ratón huía velozmente.

 

 

La luz lo siguió

y el búho apuró el vuelo.

Sus garras lo cogieron

en las puertas de su escondite.

 

Desde aquella noche

disminuyó mi temor

y cada vez que podía

ayudaba al búho a cazar ratones.

 

Entre el búho y el ratón, ¡por mi santa madre!,

prefiero el primero

aunque me pone la piel carne de gallina;

pero, el otro, a todo mi cuerpo, le tiñe de espanto.

 

Julio R. Villanueva Sotomayor

Lima, 28 de enero de 2018

www.identidadjrvs.com

 

 

 

 

 

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