LA CONQUISTA DEL TAHUANTINSUYO CON VARIADA PILLERÍA

por

LA CONQUISTA DEL TAHUANTINSUYO CON VARIADA PILLERÍA

LA INVASIÓN AL ESTILO DEL VIEJO MUNDO

El Viejo Mundo no había terminado de acomodar sus países y los monarcas, reyes y reyezuelos seguían empeñados en resolver sus disputas a la usanza antigua, con guerras, actividad bélica en el que eran expertos y para cuya práctica se habían preparado por siglos. En el siglo XVI se terminó el Imperio Otomano y los países ibéricos recobraron su libertad, pero carecían de recursos para sobrevivir, de tal manera que comienzan a invadir a los países de África y el Nuevo Mundo para apoderarse de su territorio, sus habitantes y riquezas. En esta gesta épica utilizan todos los instrumentos y métodos de la guerra, entre los que destacan sus armamentos y los sistemáticos engaños, las traiciones a cada paso y las continuas trampas o emboscadas.

Para comprobar todo esto, veamos la actitud de Francisco Pizarro y algunos ejemplos de lo que él e hicieron sus tropas para conquistar el Tahuantinsuyo.

EN ESPAÑA SE PRODUCE LA PRIMERA TRAICIÓN DE PIZARRO

En 1528, Pizarro viaja a la Madre Patria. En Sevilla, su pariente Hernán Cortés lo vincula con el rey Carlos I o Carlos V, a quien informa de sus planes obteniendo aceptación inmediata, porque Cortés había vivido la experiencia y había escuchado a los aztecas referirse con admiración de los incas. El rey dispone la redacción de un convenio y se firma la Capitulación de Toledo el 17 de agosto de 1529. Se da el nombre de Nueva Castilla a las tierras por conquistar y con una extensión de 200 leguas (1110 km) entre Santiago- Ecuador- y Chincha -Perú-. En ese territorio, Pizarro asumiría el mando total como Gobernador, el mando militar como Capitán general y los poderes civil y eclesiástico con los cargos de Adelantado y Alguacil mayor. Almagro: título de Hidalgo y Gobernador de la Fortaleza de Tumbes, que era una ciudad devastada porque había sido saqueada y quemada por los atahualpistas en su lucha con los huascaristas. Entre los demás, solo Bartolomé Díaz, Pedro de Candia y los Trece del Gallo obtienen otros beneficios, muy menores.

Luego, Francisco Pizarro se da tiempo para ir a Trujillo de Extremadura y convencer a sus hermanos y allegados para que lo acompañen en la empresa. Sus invitados más valiosos son Francisco de Orellana, descubridor del Amazonas, y Hernando Pizarro, su hermano, quien trae consigo unos perros dogos, verdaderos mastines de caza, pero… de caza de hombres y que fueron decisivos en la conquista.

 

EL “CABALLO DE TROYA” SE INAUGURA

En su tercer viaje llega a las islas Puná (golfo de Guayaquil) y que era fortín de los incas. El curaca de La Puná, llamado Tumbala, los recibió con todas las atenciones. Fue una fiesta llena de obsequios y alegría popular, con “diversos instrumentos músicos que los naturales tienen para su recreación (…) …es fértil y poblada. Hay en ella muchos pueblos, y siete caciques son señores de ellos, y uno es señor de todos ellos. Este señor dio de su voluntad al Gobernador alguna cantidad de oro y plata”.

Puná, pues, era leal a los incas-quechuas, al bando de Huáscar y Pizarro estaba gozando de la hospitalidad de ellos. Pero, en uno de esos días, arribaron unas balsas de tumbesinos, halagando a los españoles por su conquista. Les ofrecieron sus servicios a Pizarro, pero le pidieron que los entregue al curaca principal de la Puná porque querían vengarse por haberlos atacado y quemado su poblado de Túmbez. Pizarro accedió a entregarles a algunos principales. Los de Túmbez los degollaron en su presencia. Frente a tal abuso, los de Puná prepararon una emboscada, pero fueron descubiertos por los españoles. Pizarro hizo apresar al curaca principal (Tumbala), a tres de sus hijos y a otros dos curacas. Luego, atacaron sorpresivamente a los pobladores de Puná, matando mucha gente y destruyendo sus viviendas. Saquearon la casa del curaca principal, donde encontraron oro, plata y mucha ropa. Durante 20 días, Pizarro, con piquetes de tropas a caballo y perros de presa, los hizo buscar por toda la isla, apresando y matando a muchos de ellos. Diez indios principales fueron juzgados sumariamente como ideólogos de la revuelta y sentenciados a muerte. Unos fueron quemados y a otros les cortaron la cabeza. Ante la bárbara reacción de los cristianos, los sobrevivientes de Puná huyeron a la selva y a tierra firme. El “caballo de Troya” ya estaba dentro del Imperio de los Incas y era ayudado por los atahualpistas (cañaris y tallanes).

EL MATRATO A UN NOBLE EMISARIO

En uno de esos días, se presentó en Poechos un Apoo, emisario de la nobleza de Atahualpa, ante la presencia de Hernando Pizarro con un cesto de frutas (“guana”: ¿guanábana?). Le pidió disculpas por el comportamiento en el trayecto de algunos curacas. Hernando Pizarro no lo disculpó. Al contrario, descargó toda su furia pateando al noble indio, quien tuvo que escabullirse, escaparse y dar información de todo lo visto y sentido a Atahualpa Inca. “Y llegado que fue a Caxamalca donde Atabalipa estaba, le dijo que eran unos ladrones barbudos que habían salido de la mar, que venían caballeros en unos carneros como los del Collao, que son los mayores que hay en esta tierra” (Pedro Pizarro).

VA PREGONANDO QUE AYUDARÁ A HUÁSCAR

Luego de tomar todas las providencias de su retaguardia (poblados de Piura, San Miguel, Túmbez, Puná y Puerto Viejo o Guayaquil), Francisco Pizarro se dirige, por el Cápac Ñam o Camino de Huaina Cápac a Cajamarca, donde ya sabía que se encontraba Atahualpa Inca. Según Jerez, Pizarro sale, con ese propósito, de San Miguel de Piura el 24 de setiembre de 1532, con “sesenta y dos de caballo y ciento y dos de pie”. Muchos guerreros huascaristas lo acompañan porque Pizarro va haciendo pregonar por el camino que iba a “favorecer y ayudar a Huáscar el señor natural de este reino, que iba ya de caída, que los capitanes de Atabalipa Quisquis y Challicuchima lo llevaban de vencida”.

LA FALSA RESPUESTA DE PIZARRO

Cuando llegaron a Zarán le salió al encuentro el Apoo, aquel noble inca que fue vejado por Hernando Pizarro en Poechos. Era un noble orejón, que dijo ser enviado de Atahualpa Inca. Como obsequio del Inca, entregó a Pizarro patos degollados, secos, y dos “fortalezas a manera de fuente figuradas en piedra, con que beba”. Probablemente, eran recipientes para que Pizarro beba la chicha. Ese rito debería de ser purificado. Justamente, la carne seca de pato, hecha polvo, servía para el sahumerio correspondiente. El enviado del Inca dijo a Pizarro que el Sapa Inca “tiene la voluntad de ser su amigo, y esperalle de paz en Caxamalca”.

– “Dirásle de mi parte lo que te he dicho, que no pararé en algún pueblo del camino para llegar presto a verme con él”.

Desde Tumbes, Pizarro era auxiliado por los huascaristas y venía pregonando que era su partidario. Pero con el Apoo se muestra partidario de Atahualpa Inca. Indudablemente, es una muestra del doble juego en el que los conquistadores fueron unos maestros. Para obtener su propósito eran capaces de todo. También entregó una camisa de seda y otras cosas de Castilla para el Inca.

El Apoo fue engañado, pues subestimó a los conquistadores. El Apoo entregó el mensaje y los presentes e informó a Atahualpa Inca que los extraños “serían todos hasta ciento y noventa españoles y entre ellos como noventa de a caballo, o poco más, y que eran unos hombres ladrones, haraganes, y que venían caballeros en unos carneros como tengo declarado, y que hiciese aparejar muchas sogas para atallos, porque venían muy medrosos, y que si viesen la gente que tenía se huirían. Con esto Atabalipa se aseguró y no los tuvo en nada”.

OTROS MENSAJEROS

Estando la vanguardia en esa puna, muy cerca de la cumbre del Shicuana, llegaron los mensajeros de Atahualpa Inca, regios y bien ataviados orejones. Dijeron que Atahualpa Inca les obsequiaba 10 llamas que llevaban y querían saber el “día que llegarían a Caxamalca para les enviar comida al camino”. Pizarro agradeció el obsequio y respondió que “iría lo más presto que pudiese”. Luego, les preguntó “de las cosas de la tierra y de las guerras que tenía Atabaliba. El uno respondió que 5 días había que Atabaliba estaba en Caxamalca para esperar allí al Gobernador, y que tenía consigo sino poca gente; que la había enviado a dar guerra al Cuzco (nota: Huáscar) su hermano”.

OBSEQUIOS SDEL INCA

Al día siguiente, Pizarro prosiguió su viaje y acampó en otra llacta. Estando allí, llegó el principal que le dio alcance en Zarán por la vía de Caxas (el de las “fortalezas”), con otro obsequio de 10 auquénidos. Pizarro se alegró de su presencia y recibió otros valiosos informes. También, igual que los mensajeros del día anterior, aseguró y certificó al Gobernador que Atabaliba le recibiría “de paz y lo quería tener por amigo y hermano”. Su elegante vestimenta impresionó a los pizarristas. Mucho más, por supuesto, los 6 vasos de oro fino con que invitó a beber a los españoles la chicha de jora que traía. Este noble indio se quedó con ellos, porque dijo que quería acompañarlos hasta Cajamarca.

LA PUGNA FRENTE A LOS ESPAÑOLES

Cuando estaban reposando, luego de esas largas jornadas, llegó el mensajero de San Miguel, partidario de Huáscar, y que Pizarro había enviado para espiar la ruta y los movimientos de Atahualpa y sus gentes. Este mensajero del Gobernador, al ver al de Atahualpa, se abalanzó contra él y se trabaron en pelea. El Gobernador y los suyos los separaron. Le preguntaron por qué lo había hecho. El indio sanmiguelino dio las siguientes explicaciones: a). El enviado del Inca mentía. Atahualpa no estaba en Cajamarca sino en el campo (Baños del Inca) y tenía mucha gente. b). A él lo habían querido matar, pero se había salvado porque amenazó con que los embajadores de Atahualpa serían ajusticiados por el Gobernador. c). No permitieron que hable directamente con el Inca, porque estaba ayunando. d). Se entrevistó, por fin, con un tío de Atahualpa, quien le requirió por los cristianos. Su respuesta –resumida por Jerez– fue: “Y yo les dije que son valientes hombres y muy guerreros; que traen caballos que corren como viento y los que van en ellos llevan unas lanzas largas, y con ellas matan a cuantos hallan, porque luego en dos saltos los alcanzan, y los caballos con los pies y bocas matan muchos. Los cristianos que andan a pie dije son muy sueltos, y traen en el brazo una rodela de madera con que se defienden y jubones fuertes colchados de algodón y unas espadas muy agudas que cortan por ambas partes, de cada golpe, un hombre por medio, y a una oveja (nota: llama) llevan la cabeza, y con ella cortan todas las armas que los indios tienen; y otras traen ballestas que tiran de lejos, que de cada saeteada matan un hombre y tiros de pólvora que tiran pelotas de fuego, que matan mucha gente”.

El mensajero de Atahualpa Inca replicó: a). Que si Atahualpa inca no estaba en Cajamarca era porque esa llacta había sido reservada para aposentar a los cristianos. b). Que Atahualpa Inca acostumbraba acampar desde que estaba en guerra con Huáscar Inca. c). Que cuando el Inca ayunaba no dejaban que hablara con nadie más sino con su padre el Inti.

Muy diplomáticamente, Pizarro zanjó la discusión. Le pidió al mensajero del Inca sus disculpas por haber sido maltratado por el principal de San Miguel; pero “teniendo en lo secreto por cierto que era verdad” la versión del huascarista, su aliado. Estaba aplicando el dicho: “Divide y reinarás”.

Julio R. Villanueva Sotomayor

Lima, 2 de febrero de 2018

www.identidadjrvs.com

Escribir un comentario

Tu email no será publicado.