LA EXISTENCIA, ¿EXISTE?

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LA EXISTENCIA, ¿EXISTE?

 

I

 

La existencia existe, pasito a paso,

siempre que lo permita la muerte.

Es el rezago de la vida,

que, pasito a paso,

va iluminando todas sus ventanas,

si es que la muerte lo permite.

 

 

La existencia, ¿existe…?

 

La felicidad, tiempo de dicha,

dura un momento,

minuto, hora, día, año;

luego, como el reloj de arena,

es avasallada por el sufrimiento,

tiempo de angustia.

 

La existencia, ¿existe…?;

por ráfagas, como la alegría…

 

El bienestar, instante de gozo,

se impregna en nuestra piel

como sanguijuelas del placer,

solo por momentos;

luego se marcha, cuando la necesidad aprieta;

miseria y espanto humanos.

 

La existencia, ¿existe?;

por dádivas y menudencias del placer…

 

La risa, inesperado trueno,

brota de nuestras gargantas

para demostrar que hay música

y eco en nuestras vidas;

surge de vivísimas celdillas del alma

hasta que la tristeza la empaña.

 

La existencia, ¿existe…?,

por entonación de la carcajada …

 

La paz, tranquilidad espiritual y corpórea,

firme llave de contacto

entre la familia y otros humanos,

se muestra esplendente

hasta aturdirse y humillarse

por fatídicos sinsabores.

 

La existencia, ¿existe…?;

cuando el alma reposa en movimiento.

 

El amor, con fuego de pasión,

barrera eficaz contra los avatares de la vida,

es capaz de tocar los tambores de triunfo

y mantener un sonido unísono

hasta que el odio, con su maldita guadaña,

lo hiere y destruye.

 

La existencia, ¿existe…?;

por inexpugnables pálpitos del corazón.

 

II

 

La existencia sí existe

cuando la parca se bate

en modo de espera.

 

La existencia sí existe

cuando la alegría es sello humano,

a pesar de sus brotes de primavera.

 

La existencia sí existe

cuando se sacia la necesidad,

aunque sea con migajas de esperanza.

 

La existencia sí existe

cuando queda el sonido de la carcajada,

con su eco de recuerdos.

 

La existencia sí existe

cuando la calma huye,

dejando huellas atrapadas.

 

La existencia sí existe

cuando la flecha de Cupido

se entroniza en nuestro ser para siempre.

 

La existencia sí existe,

¡la vida por la vida!,

a pesar del ineludible trance.

 

 

 

Julio R. Villanueva Sotomayor

Lima, 11 de febrero de 2018

www.identidadjrvs.com

 

 

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